Iron Man: Una película con todos los hierros
Con un historial de más de 5.000 personajes, el universo de Marvel, la franquicia más prominente de cómics, ha forjado sin duda alguna su lugar en el cine. Presupuestos altos, avances en los efectos visuales, y una gran avidez del público por películas de acción, hacen posible el renacimiento de estos superhéroes en la pantalla gigante. Iron Man, la última película del género dirigida por Jon Favreau (Elf, Made), contiene todo lo antes mencionado y mucho más...
...Mucho más porque el Hombre de Hierro en sí, no es el relato del ‘superhéroe’, pero más bien la del empresario multimillonario y genio de la invención, Tony Stark (Robert Downey Jr.). El equilibrio que encuentra el filme entre las secuencias de acción y la escenas que exploran la psicología del hombre detrás la armadura, permite contar la historia con madurez y credibilidad dentro de la fantasía, algo que también logró el cineasta Christopher Nolan con Batman Begins.
La trama tampoco se desvía de la mitología originalmente creada en 1963 por Stan Lee, Larry Lieber y los ilustradores Jack Kirby y Don Heck. Como gerente general de ‘Stark Industries’, el contratista de armas número uno del gobierno, Tony ha conseguido un status de célebre, protegiendo los intereses americanos a nivel mundial durante varias décadas.
Pero su vida da un giro radical cuando su convoy es atacado luego de haber dado una demostración de armas, y es secuestrado por un grupo de insurgentes. Lesionado por la metralla incrustado cerca de su ya debilitado corazón, Tony utiliza su inteligencia para crear un armadura que lo mantiene vivo y que le permite escapar de su cautiverio.
El filme triunfa más que nada porque todo está claramente motivado. No hay batallas insulsas donde animamos a nuestros héroes para que derroten a los villanos por el simple hecho de hacerlo. Tony Stark, un hombre que al comienzo de la cinta bebe muchísimo, es prepotente y de un comportamiento promiscuo, evoluciona como persona y por consiguiente, alcanzamos a tener cierta empatía con él.
Por su parte, Robert Downey Jr. nunca se ha visto más cómodo interpretando a un personaje que a pesar de sus defectos, llega ser encantador y gracioso. Es más, da la sensación que Downey Jr. improvisa muchas de las escenas en la película. También habría que destacar el fabuloso trabajo de los segundos actores. Jeff Bridges demuestra que es capaz de caracterizar a un malhechor como Obadiah Stane, la mano derecha de Tony Stark, y quien ha tomado las riendas de la compañía en su ausencia; Gwyneth Paltrow, como su asistente personal e interés amoroso, Pepper Potts; y el actor nominado al Oscar, Terrence Howard (Hustle and Flow), como su amigo íntimo, el coronel James ‘Rhodey’ Rhodes.
El único percance de la cinta es que al final, son más las ganas de ver la secuela que la satisfacción de esta primera entrega. Con todo los argumentos ya establecido, la segunda parte promete ser aún más divertida.








